
El calor extremo y sus efectos en nuestro cuerpo: ¿por qué nos desmayamos?
Techinfo




Comprendiendo la lipotimia
Al exponernos a condiciones de calor intenso, nuestro organismo activa un mecanismo de enfriamiento natural que implica la dilatación de los vasos sanguíneos. Este proceso tiene como fin disipar el calor, pero también provoca un descenso en la presión arterial, lo que puede generar mareos y, en casos extremos, desmayos. Según la Sociedad Europea de Cardiología, el síncope, o pérdida temporal de la conciencia, se produce cuando el flujo sanguíneo hacia el cerebro se ve comprometido.
Además, factores como la deshidratación y el estrés físico pueden agravar esta situación. Cuando permanecemos mucho tiempo de pie en un ambiente caluroso, la sangre tiende a acumularse en las extremidades inferiores debido a la gravedad. Esto dificulta que el corazón bombee suficiente sangre hacia el cerebro, que, al no recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios, activa un mecanismo de defensa: el desmayo. Al caer, la posición horizontal permite que el flujo sanguíneo regrese al cerebro, facilitando la recuperación de la conciencia.
Factores de riesgo y recomendaciones
Existen diversos factores que pueden aumentar la probabilidad de sufrir lipotimia. Por ejemplo, después de una comida copiosa, el cuerpo redirige una gran parte del flujo sanguíneo al sistema digestivo, lo que puede dejar al cerebro con un suministro sanguíneo limitado. Esta situación se vuelve crítica si se combina con la actividad física, lo que hace que las comidas ligeras sean una opción recomendable durante el verano. Además, las personas mayores de 65 años son más vulnerables a estos episodios, ya que el envejecimiento puede afectar su percepción de la sed y su capacidad de respuesta ante el calor.
Para prevenir desmayos y otros problemas relacionados con el calor, es fundamental mantener una adecuada hidratación a lo largo del día, especialmente para las personas vulnerables que pueden no sentir sed. Asimismo, se aconseja evitar salir en las horas más calurosas y optar por comidas ligeras que no sobrecarguen el sistema digestivo. Con estos cuidados, podemos disfrutar del verano sin poner en riesgo nuestra salud.



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