
La llegada de Ozempic y otros fármacos similares ha transformado la industria alimentaria, que se ha adaptado a las nuevas necesidades dietéticas de quienes buscan perder peso. Este cambio ha dado lugar a la aparición de productos etiquetados como "GLP-1 friendly", que prometen ser opciones saludables, aunque no siempre cumplen con los estándares nutricionales esperados.














