
La creciente demanda de metales básicos por la inteligencia artificial genera tensiones en el suministro
Techinfo


En un mundo cada vez más interconectado, el crecimiento de la inteligencia artificial está teniendo un impacto significativo en el mercado global de metales básicos. La expansión de esta tecnología, que ya consume grandes cantidades de recursos, está transformando tanto la demanda como la competencia por materiales estratégicos en un contexto económico agitado. Este fenómeno es evidenciado por el último análisis de Wood Mackenzie, que destaca cómo la industria tecnológica se encuentra en una carrera para desplegar centros de datos, mientras que la cadena de suministro de los metales necesarios para sostenerlos avanza “a su ritmo”.
La necesidad de electricidad sigue en aumento. A nivel global, la cartera de proyectos de centros de datos ha superado los 250 GW, lo que representa un incremento de tres veces en comparación con las proyecciones para 2025. A medida que esta capacidad se expande, también crece la necesidad de mejorar la infraestructura energética. De hecho, el estudio de Wood Mackenzie estima que la demanda de electricidad se multiplicará por cinco antes de 2030, superando los 1.000 TWh en 2035. Esto significa que la competencia por estos metales esenciales no hará más que intensificarse en los próximos años.
El impacto de la inteligencia artificial no se limita al consumo energético de los centros de datos. Cada uno de estos centros requiere la construcción de instalaciones adicionales para su abastecimiento, como redes de transporte eléctrico, subestaciones y plantas de generación de energía. Según el análisis de Wood Mackenzie, estas instalaciones pueden demandar entre tres y cuatro veces más metales básicos que el propio centro de datos, lo que amplifica aún más la presión sobre la cadena de suministro de recursos.
La geopolítica juega un papel crucial en esta situación. Los efectos de la política internacional son claramente visibles en los mercados, y el análisis destaca que a la creciente presión sobre el suministro eléctrico se suman las tensiones geopolíticas globales y el nacionalismo de recursos, que están alterando la disponibilidad de algunos metales. Esto se traduce en un escenario donde la competencia por estos materiales se vuelve cada vez más feroz.
Además, se identifican otros factores que agravan la situación, como la falta de avance en el desarrollo y la aprobación de nuevos proyectos mineros, que no están al ritmo que exige la creciente demanda de estos materiales esenciales. La combinación de estos elementos sugiere que la industria tecnológica deberá enfrentar desafíos significativos para asegurar el suministro de metales básicos en el futuro cercano.
La situación de los centros de datos plantea un reto significativo para la infraestructura energética de la economía en su conjunto. Según Lindsay Grant, vicepresidenta de Investigación de Metales y Minería de Wood Mackenzie, el principal problema radica en la creciente demanda de energía y la complejidad de la cadena de suministro. Los retrasos en la obtención de permisos, la incertidumbre sobre el futuro y la complejidad creciente de las explotaciones y proyectos están obstaculizando las inversiones en el suministro minero. A pesar de que los precios son favorables y las perspectivas son optimistas, la falta de nuevas inversiones dificultará el aumento de la producción.
Wood Mackenzie ha señalado varios metales básicos que son esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial en los próximos años. Uno de ellos es el cobre, que ha alcanzado precios récord de 14.759 dólares por tonelada, posiblemente debido al gran acopio realizado por Estados Unidos. Este país ha incrementado su cobertura interna a más de 170 días, mientras que el resto del mundo apenas cuenta con reservas para 48 días, según explican desde El Periódico de la Energía.
Otro metal estratégico mencionado en el informe es el aluminio, que ha sufrido un impacto en su producción debido a los daños en las instalaciones de Oriente Medio, lo que ha llevado a una reducción del 2% en la producción primaria mundial. Este escenario se traduce en un déficit de un millón de toneladas para este año. En lo que respecta al litio, fundamental para el almacenamiento de energía, los precios han aumentado aproximadamente un 130% desde el mínimo registrado en 2025. En los últimos años, se han invertido más de 60.000 millones de dólares en la cadena de suministro de litio para incrementar su oferta global. Sin embargo, el análisis indica que serán necesarios otros 150.000 millones de dólares adicionales para satisfacer la demanda en los próximos años.
Fuente original: Xataka.


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