
Un extraño señal de LIGO podría revelar el eslabón perdido detrás de la materia oscura
Techinfo


Agujeros negros primordiales: un misterio del universo
Los agujeros negros primordiales se suponen que se formaron en los primeros instantes tras el Big Bang, mucho antes de que surgieran las primeras estrellas o galaxias. A diferencia de los agujeros negros que se generan por el colapso de estrellas masivas, estos hipotéticos objetos podrían variar en tamaño desde lo equivalente a un asteroide hasta cuerpos mucho más grandes. La comunidad científica aún no ha confirmado la existencia de agujeros negros primordiales, pero se cree que podrían responder a preguntas fundamentales sobre el universo, siendo una de las más relevantes la naturaleza de la materia oscura, esa sustancia invisible que constituye aproximadamente el 85% de toda la materia y que proporciona la atracción gravitacional necesaria para mantener las galaxias unidas.
"Creemos que nuestro estudio ayudará a confirmar su existencia", comentó Nico Cappelluti, profesor asociado en el Departamento de Física de la Universidad de Miami, en relación a la investigación que realizó junto al estudiante de doctorado Alberto Magaraggia. Su trabajo se basa en un posible descubrimiento reportado por el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Laser (LIGO), que a finales del año pasado detectó una señal de onda gravitacional inusual. Estas ondas son ondas en el espacio-tiempo producidas por algunos de los eventos más violentos del universo, como las colisiones entre agujeros negros.
La señal de LIGO y su posible implicancia
La mayoría de los agujeros negros conocidos se forman tras la explosión de estrellas masivas en supernovas. Sus masas suelen variar desde varias veces la masa del Sol hasta miles de millones de masas solares. "Los agujeros negros más comunes se forman como resultado de una supernova, la muerte de una estrella masiva. Por lo tanto, sus masas pueden oscilar entre unas pocas veces la masa del Sol y miles de millones de masas solares", explicó Cappelluti. Sin embargo, en noviembre, LIGO emitió una alerta automática sobre una fusión en la que al menos un objeto parecía tener menos de una masa solar. Un agujero negro tan pequeño sería difícil de explicar a través de la evolución estelar convencional y podría apuntar a un agujero negro primordial.
A pesar de la emoción generada por este hallazgo, no todos los expertos están convencidos. Algunos astrofísicos sugieren que la señal podría ser simplemente ruido dentro de los detectores extremadamente sensibles de LIGO, y no evidencia de un nuevo descubrimiento notable. Cappelluti y Magaraggia sostienen que el objeto detectado se explica mejor como un agujero negro primordial formado en las condiciones densas del universo temprano, pero ambos investigadores enfatizan que una sola detección no es suficiente para resolver el misterio.


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