Vivo X500 Pro Max: un smartphone que destaca por su potente kit fotográfico

Vivo ha lanzado el X500 Pro Max en Europa, un dispositivo que combina características de smartphone y cámara fotográfica, prometiendo una experiencia única en la gama premium.
Actualidad27 de octubre de 2026TechinfoTechinfo

Hace unas semanas, Vivo presentó el X500 Pro Max en China, y ahora ha llegado a Europa. Este modelo no se lanza solo, sino que viene acompañado de un ambicioso kit fotográfico que difumina la línea entre un smartphone y una cámara de fotos. Durante las últimas semanas, he utilizado este dispositivo como mi móvil principal, y a continuación, comparto mis impresiones sobre esta nueva propuesta en un mercado donde la competencia es intensa. Este año, la competencia en la gama premium es feroz, lo que hace que el lanzamiento del X500 Pro Max sea aún más significativo.

Desde ya, puedo anticipar que es un dispositivo que he llegado a extrañar cada día. Esta sensación solo la había experimentado anteriormente con el Xiaomi 17 Ultra. El Vivo X500 Pro Max se presenta como un gama premium en toda regla, diseñado para captar la atención de aquellos que aún no conocen la marca. Su principal atractivo radica en sus cámaras, tanto las nativas como las que se pueden utilizar con los teleconvertidores y el kit fotográfico. Este smartphone está pensado para quienes disfrutan de la fotografía, y se posiciona como uno de los más completos que he probado en mi trayectoria. La experiencia fotográfica que ofrece es realmente destacable y se convierte en un fuerte argumento de venta.

En cuanto a su rendimiento, Vivo ha optado por un chip MediaTek, lo que lo aleja de competir directamente con los dispositivos más potentes que utilizan los últimos procesadores de Qualcomm o Apple. Aunque el rendimiento del chip no es malo y no he experimentado problemas, es un aspecto a considerar en un gama premium donde cada detalle cuenta. La elección de MediaTek puede ser vista como un punto débil en comparación con otros modelos de la competencia. Por otro lado, la batería del X500 Pro Max es excepcional, ofreciendo hasta dos días de uso intensivo sin inconvenientes, y se puede extender a dos días y medio con un uso moderado, lo que es un gran beneficio para aquellos que necesitan un dispositivo que aguante el ritmo diario.

A pesar de no ser un modelo 'Ultra', el Vivo X500 Pro Max se destaca por su equilibrio y calidad. Es un dispositivo que resulta difícil de criticar, ya que su desempeño en general es muy satisfactorio. La combinación de su diseño, la calidad de las cámaras y la duración de la batería lo convierten en una opción atractiva para los usuarios. Sin duda, es un smartphone que he llegado a extrañar desde que ya no lo tengo en mis manos. En resumen, el Vivo X500 Pro Max es una propuesta sólida en el mercado de los smartphones, especialmente para quienes valoran la fotografía y la duración de la batería.

En el ámbito de la fotografía, el Vivo X500 Pro Max se posiciona como uno de los mejores smartphones del año, destacándose por su kit fotográfico que añade un toque de diversión a la experiencia del usuario. La batería del dispositivo también es un punto fuerte, ofreciendo una duración que brinda tranquilidad en el uso diario. Además, el sistema operativo OriginOS funciona de manera fluida, lo que contribuye a una experiencia general satisfactoria.

Sin embargo, el dispositivo tiene sus limitaciones. No se puede considerar el gama alta más potente del mercado, y la calidad de video no alcanza el mismo nivel que la de sus fotografías. Por otro lado, el obturador podría ofrecer una velocidad de respuesta más rápida para mejorar la captura de imágenes en situaciones dinámicas. En cuanto a sus especificaciones, el Vivo X500 Pro Max cuenta con un teleobjetivo ZEISS APO de 200 MP, una cámara TrueDynamic, conectividad 5G, una batería BlueVolt de 6750 mAh y carga rápida FlashCharge de 90 W. Su procesador MediaTek Dimensity 9600 Pro, fabricado en 2 nm, incluye una CPU de ocho núcleos que opera a frecuencias de 4,55 GHz, 4,35 GHz y 3,1 GHz.

La pantalla del dispositivo es un panel AMOLED de 6,85 pulgadas con una resolución de 3.168 x 1.440 píxeles, un refresco adaptativo que varía entre 1 y 144 Hz, y un brillo máximo de 4.400 nits, lo que se traduce en 507 píxeles por pulgada. En términos de memoria, el Vivo X500 Pro Max ofrece 12 GB de RAM LPDDR5X Ultra y opciones de almacenamiento de 256 GB, 512 GB o 1 TB UFS 4.1. La batería, compuesta por iones de litio en una configuración de doble celda en paralelo, permite carga rápida por cable de 90 W y carga inalámbrica de 40 W.

En el apartado fotográfico, el dispositivo incluye un sensor principal LYTIA L910 de 50 MP con apertura f/1,57 y estabilización óptica de imagen (OIS), un telefoto de 200 MP con apertura f/2,67 y OIS, y un gran angular de 50 MP con apertura f/2. La cámara frontal también es de 50 megapíxeles con apertura f/2. En cuanto a conectividad, el Vivo X500 Pro Max soporta 5G con doble nano SIM y doble espera, WiFi 7 de doble banda, Bluetooth 6.0, GPS y A-GPS, así como NFC para pagos móviles. También cuenta con un lector de huellas ultrasónico 3D y certificaciones IP68 e IP69, lo que garantiza resistencia al agua y al polvo. El diseño incluye un emisor de infrarrojos y un enfoque láser matricial para la cámara.

Estéticamente, el Vivo X500 Pro Max no presenta grandes diferencias con otros modelos recientes de marcas chinas, ni siquiera con el propio catálogo de Vivo. Su diseño se asemeja al del X300 Ultra, con dimensiones considerables, un panel de tamaño similar y un módulo de cámaras prominente, que es esencial tanto para ocultar sensores grandes como para proporcionar una base adecuada para los teleconvertidores. A pesar de su peso considerable, el dispositivo resulta cómodo en la mano gracias a sus laterales redondeados de aluminio y un tacto agradable en la parte trasera. Su precio parte desde 1.599 euros.

Una de las novedades que presenta el Vivo X500 Pro Max es un botón programable ubicado en el lateral izquierdo. A diferencia del botón deslizable de OnePlus, este se asemeja más al botón de acción del iPhone, que por defecto activa la vibración con una pulsación prolongada y enciende la linterna con una doble pulsación. Este botón se puede personalizar para realizar diversas funciones, como grabar audio, abrir la cámara o la aplicación de notas, así como acceder rápidamente a aplicaciones o activar la transcripción en tiempo real. Al ingresar en la configuración de este botón, se puede notar que hay una clara inspiración en el diseño de Apple. Esta característica es valorada positivamente, ya que el botón de acción personalizable fue una buena adición en el iPhone 15 Pro y resulta muy útil en diversas situaciones. Además, la inclusión de este botón adicional en el Vivo X500 Pro Max complementa las funciones que ofrece Motorola a través de sus gestos.

En cuanto al diseño frontal, la compañía china ha realizado un notable esfuerzo para reducir el tamaño de los biseles, logrando que el dispositivo sea impresionante al tacto y a la vista, incluso sin funda. En el kit fotográfico se incluyen dos fundas: una para los objetivos y otra para el uso diario. El lector de huellas ultrasónico del dispositivo funciona de manera excepcional, siendo rápido y uno de los mejores en el mercado, aunque se lamenta que se haya abandonado la amplia personalización que ofrecía el Vivo X80 Pro. En lo que respecta a la visualización de contenido, el panel del Vivo X500 Pro Max es impresionante tanto en términos de especificaciones como de opciones de personalización. La resolución máxima del panel es de 3.168 x 1.440 píxeles, lo que se traduce en 507 píxeles por pulgada. Sin embargo, por defecto, el dispositivo llega configurado a 2.772 x 1.260 píxeles, que es la configuración que se ha mantenido. Aunque una mayor resolución puede consumir más batería, en este modelo no se ha presentado como un problema significativo, y la experiencia ha sido satisfactoria. La frecuencia de actualización es de 144 Hz, configurada en modo adaptativo, y existen varias opciones de filtros de video y ajustes de color que se pueden modificar. En la configuración de colores en modo 'Natural', la saturación es adecuada, mientras que en el modo 'Brillante' se tiende a exagerar ciertos tonos, como los rojos y verdes. Las fotos tomadas al aire libre en modo 'Natural' muestran colores vibrantes, como se puede observar en la introducción de la nueva temporada de 'Cyberpunk Edgerunners'.

Este dispositivo se destaca en el consumo de contenido, ofreciendo una experiencia muy satisfactoria, en parte gracias a su sonido estéreo. Este sistema de audio incluye un altavoz en la parte inferior y una salida doble en la parte superior, lo que contribuye a crear una sensación envolvente. Se puede llevar el volumen hasta un 80% sin que se produzca distorsión, lo que resulta más que suficiente para disfrutar de música en la ducha; sin embargo, al superar este nivel, el sonido puede llegar a chirriar un poco.

Además de su rendimiento en el consumo de contenido, el Vivo X500 Pro Max incluye una serie de ajustes de protección visual que son bastante interesantes. Por ejemplo, permite configurar un brillo personalizado que genera un perfil individual basado en la identificación de ciertas figuras y en la luz ambiental habitual. Esta opción es interesante y puede requerir algo de tiempo para ajustarla, pero lo que realmente resalta son las opciones de confort que están claramente explicadas en el propio dispositivo, permitiendo personalizar aún más la experiencia del usuario.

También se incorpora un modo de movimiento que muestra unos puntos en pantalla, los cuales utilizan el acelerómetro del móvil para compensar el movimiento del vehículo. Esto tiene como objetivo proporcionar referencias visuales que eviten el mareo al leer mientras se es copiloto. Además, cuenta con un modo de corrección de color muy detallado, pensado para quienes tienen necesidades específicas en este aspecto. Es notable cómo Vivo presta atención a estos detalles de manera tan minuciosa.

Sin embargo, mi única queja respecto a la pantalla se relaciona con el sistema de brillo automático. En exteriores y en casa, incluso en salas bien iluminadas, no he tenido problemas. No obstante, en situaciones típicas de lectura con la luz apagada o al tomar el móvil justo al despertar, me he llevado un 'fogonazo' diario, ya que el regulador no ajusta el brillo al mínimo como debería.

En cuanto al rendimiento interno, Vivo ha optado por una solución equilibrada. Mientras que el X300 Ultra se inclinó hacia lo más avanzado de Qualcomm, el X500 Pro Max hace lo propio con MediaTek. Este modelo cuenta con el Dimensity 9600 Pro, un SoC interesante fabricado en 2 nanómetros, que incluye dos núcleos de alto rendimiento a 4,55 GHz, acompañado de 12 GB de RAM. El dispositivo especifica que dispone de 12 GB de RAM física y otros 24 GB virtuales, que utilizan el almacenamiento UFS 4.1, con velocidades de lectura de 1,18 GB/s y escritura de 722,07 MB/s, lo cual es bastante bueno. Sin embargo, es importante no dejarse llevar por esa RAM adicional, ya que su relevancia se limita a situaciones muy específicas.

Con 12 GB de RAM, el Vivo X500 Pro Max se sitúa en la norma actual de la gama Pro y Ultra, y en el uso cotidiano, esta cantidad es más que suficiente para la mayoría de los usuarios. Antes de entrar en detalles sobre el sistema, se presentan a continuación los resultados de las pruebas sintéticas realizadas.

En la comparación de rendimiento, el Vivo X500 Pro Max se enfrenta a otros dispositivos destacados en el mercado. Los resultados de las pruebas de rendimiento son los siguientes: en GEEKBENCH 6, el Vivo X500 Pro Max obtuvo 3.189 puntos en la prueba de un solo núcleo y 9.190 en la de múltiples núcleos. En comparación, el iPhone 18 Pro Max alcanzó 4.710 y 12.620, respectivamente, mientras que el Xiaomi 17 Ultra logró 3.549 y 10.327. El Oppo Find X9 Ultra tuvo un rendimiento de 3.620 en un solo núcleo y 10.863 en múltiple, mientras que el Vivo X300 Ultra registró 3.557 y 10.227, y el Samsung Galaxy S26 Ultra, 3.749 y 11.368. En las pruebas de Geekbench 7, el Vivo X500 Pro Max obtuvo 2.668 en un solo núcleo y 9.592 en múltiple. En cuanto a 3D MARK Wild Life Unlimited, el dispositivo alcanzó 29.638, mientras que en 3D MARK Wild Life Stress Unlimited obtuvo 11.809. Comparado con otros modelos, el iPhone 18 Pro Max se destaca con su A20 Pro, un chip que se asemeja al de un portátil. El MediaTek presente en el Vivo X500 Pro Max compite con el Snapdragon 8 Elite Gen 5, ofreciendo una potencia bruta considerable, aunque el rendimiento sostenido podría haber sido mejor.

El procesador tiende a calentarse durante actividades intensivas como jugar, grabar en 4K a 120 fps, utilizar el modo LOG o emplear teleconvertidores, situaciones en las que debe manejar una gran cantidad de información. Aunque no llega a quemar, su temperatura aumenta con facilidad, lo que se refleja en las pruebas de estrés realizadas con 3D Mark.

Sin embargo, como suele mencionarse, los resultados numéricos son solo una parte de la historia y corresponden a pruebas muy específicas. En el uso cotidiano, este dispositivo no presenta carencias en cuanto a potencia. Dispone de un modo juego que optimiza el rendimiento del SoC, aunque esto conlleva un ligero aumento en la temperatura. La gestión de aplicaciones en segundo plano que ofrece Origin OS ha demostrado ser muy eficiente.

La combinación de su potencia y los 12 GB de RAM contribuyen a un rendimiento fluido, incluso cuando se mantienen aplicaciones abiertas durante tres o cuatro días sin reiniciar el dispositivo. En ningún momento se experimenta lentitud, y la experiencia es extremadamente ágil. Las animaciones están cuidadosamente diseñadas, como se observa al trasladar una aplicación de reproducción a la isla superior, por ejemplo. Durante las tres semanas que lo utilicé como mi teléfono principal, no encontré ningún tipo de inconveniente.

La interfaz de Vivo opera sobre Android 17 y ha recibido un par de actualizaciones en los últimos días, las cuales han introducido mejoras en el sistema.

Batería

En cuanto a la durabilidad, la compañía asegura que ofrecerá cinco años de actualizaciones del sistema.

La batería del Vivo X500 Pro Max tiene una capacidad de 6.750 mAh. Aunque este número no se compara con las capacidades que algunos móviles chinos están comenzando a ofrecer gracias a las baterías de silicio-carbono, los resultados que se obtienen son realmente buenos. En mi experiencia de uso, que incluye un alto consumo de contenido en plataformas como Movistar, Dazn y YouTube, además de varias horas al día utilizando Bluetooth para escuchar música y redes sociales como Telegram y Bluesky, el dispositivo me ha proporcionado autonomía para dos días completos. Generalmente, realizo la carga en la segunda noche para asegurarme de tener suficiente batería para los siguientes dos días, y aunque las horas de pantalla pueden ser un dato engañoso debido a factores como el brillo, he registrado entre siete y ocho horas en total.

En una de las jornadas, utilicé la empuñadura mientras cargaba el móvil y lo usaba de manera muy intensiva. Comencé con un 59% de carga y logré superar las cinco horas de pantalla. Al final de esa carga completa, casi alcancé las nueve horas de uso en pantalla. En cuanto a la carga, el dispositivo es compatible con carga rápida de 90 W por cable y 40 W de forma inalámbrica. Al utilizar un cargador PD de 125 W, los tiempos de carga son muy eficientes, logrando un 100% en menos de una hora. Además, el sistema ofrece una amplia gama de opciones de personalización, incluyendo límites de carga, carga inversa inalámbrica y la posibilidad de priorizar el suministro de energía al móvil en lugar de a la batería cuando esta alcanza el 20% de carga. Esta opción resulta útil, por ejemplo, cuando se está jugando mientras se carga el dispositivo.

En cuanto a las cámaras, este es el aspecto más destacado del Vivo X500 Pro Max y lo que más esperaba probar al recibir el dispositivo. Vivo es una de las marcas que, junto a Xiaomi, Oppo y Honor, está redefiniendo la fotografía móvil. Estas marcas no solo se enfocan en la "potencia" del dispositivo, sino que también utilizan sensores de gran tamaño, como en el caso de Xiaomi, o teleconvertidores, como en las otras tres. Más adelante, dedicaré un espacio a los teleconvertidores, ya que el kit fotográfico mejora notablemente la experiencia, pero primero quiero centrarme en lo que el teléfono ofrece sin accesorios. La cámara principal cuenta con un sensor de 50 megapíxeles de 1/1,28 pulgadas, con píxeles de 1,22 micras, una apertura de f/1,57 y estabilización óptica de imagen (OIS).

El Vivo X500 Pro Max cuenta con un sensor telefoto de 200 megapíxeles, que tiene un tamaño de 1/1,4 pulgadas y píxeles de 0,56 micras, con una apertura de f/2,7 y estabilización óptica de imagen (OIS). Este sensor permite un zoom óptico de 3,5x. Además, incluye un sensor gran angular de 50 megapíxeles, que mide 1/2,75 pulgadas y tiene píxeles de 0,64 micras, con una apertura de f/2.0 y autofoco. Por su parte, el sensor frontal también es de 50 megapíxeles, con un tamaño de 1/2,76 pulgadas, píxeles de 0,64 micras, apertura f/2,0 y autofoco.

La elección de utilizar un sensor de 200 megapíxeles para el telefoto se basa en la intención de que el zoom híbrido y digital, respaldado por el procesamiento de inteligencia artificial, requiera generar menos detalles artificialmente. Esta decisión resulta lógica en el contexto de la fotografía móvil actual.

En cuanto al software, no presenta sorpresas, ya que la mayoría de los fabricantes, a excepción de Apple, emplean configuraciones similares. El dispositivo incluye un carrusel clásico de opciones y un apartado denominado 'Más', que alberga el modo profesional. En la pantalla principal de la cámara, se ofrece acceso rápido a funciones como el enfoque manual, la resolución y un enfoque avanzado para sujetos en movimiento. Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes es el botón de estilos de color.

Dentro de las opciones de estilos, se encuentra la predefinida 'Básica', que ofrece un procesamiento característico de la marca, resultando en texturas algo lavadas y colores intensificados. Personalmente, prefiero el estilo denominado 'Natural', que proporciona imágenes con un mayor contraste, aunque este no siempre es el más adecuado, especialmente en exteriores, donde puede oscurecer un poco la imagen.

Un aspecto positivo es la posibilidad de personalización, similar a los perfiles de iPhone, lo que facilita la transición para quienes provienen de un dispositivo de Apple. No solo se puede modificar la paleta de colores para obtener imágenes más cálidas o frías y ajustar el balance de blancos, sino que también se pueden alterar parámetros como la exposición, los brillos, el grano y la textura, permitiendo así obtener imágenes más acordes a las preferencias del usuario.

A diferencia de los estilos del iPhone, el Vivo X500 Pro Max no captura los metadatos de una imagen con y sin el estilo aplicado, lo que significa que no se puede revertir una foto ya tomada si se decide aplicar un estilo con grano, por ejemplo. Si se configura un estilo con grano y un aumento de +1 en la exposición, es posible aplicar filtros adicionales, pero no se podrá regresar a la imagen original sin el estilo.

La capacidad de los procesadores de señal de imagen (ISP) de estos dispositivos permite capturar ambas opciones, lo que resulta ideal para ampliar las posibilidades creativas. En cuanto a la edición y las opciones disponibles, se incluyen varios elementos que utilizan inteligencia artificial, como el borrador mágico y el aumento de resolución. Sin embargo, es importante señalar que, además de requerir conexión a internet, es necesario registrarse con una cuenta de Vivo para acceder a estas funciones.

Aparte de esto, la aplicación se encuentra a la altura del dispositivo, ofreciendo un funcionamiento fluido y reactivo. No obstante, el obturador puede tardar un poco más de lo deseado en tomar una fotografía, lo que me hizo perderme algún bostezo de mi gato; por lo tanto, sería ideal que se mejorara la rapidez en este aspecto específico, aunque no tengo más quejas al respecto.

Ahora, centrémonos en las muestras fotográficas. En esta etapa del análisis del Vivo X500 Pro Max, es fundamental que sea muy visual. Al final, las imágenes deben hablar por sí solas, y algo que me resulta muy útil en las marcas de agua para los análisis es que proporcionan todos los datos, tanto de la distancia focal como, especialmente, del esfuerzo necesario para capturar la imagen (el valor del ISO).

Como es habitual, comenzaremos con la cámara principal. Debo mencionar que, aunque no es tan impactante como el sensor de una pulgada del Xiaomi 17 Ultra o el diafragma del iPhone 18 Pro Max, sin duda se posiciona como una de las mejores cámaras principales del año. El nivel de detalle que logra este objetivo, gracias a la combinación de píxeles grandes y un procesamiento eficaz, es impresionante. Además, su apertura generosa facilita un desenfoque de fondo natural y gradual de manera sencilla.

La cámara cuenta con 50 megapíxeles, lo que permite que el pixel binning genere píxeles grandes y, al mismo tiempo, posibilita disparar con un zoom 2x sin pérdida de calidad, similar a lo que ofrecen las cámaras de gama alta que podrían funcionar como telefoto nativo. En este sentido, el 2x del X500 Pro Max es uno de los que más me ha impresionado en la gama alta, junto a otros competidores destacados como Oppo, iPhone y Xiaomi. Aunque el de Samsung también ofrece un buen rendimiento, el S26 Ultra brilla especialmente en el 1x.

En este contexto, es evidente que el dispositivo de Vivo se posiciona como uno de los rivales a batir en este segmento este año. A diferencia de lo que podríamos haber pensado, dado que algunos móviles chinos han ofrecido resultados menos naturales en el pasado, los resultados del X500 Pro Max son bastante equilibrados. No intenta exagerar los colores, como hacer que la vegetación se vea más verde o el cielo más azul, lo que es un punto a favor en su rendimiento fotográfico.

No siempre ocurre, pero hay ocasiones en las que las imágenes que se obtienen, especialmente cuando la inteligencia artificial interviene en el zoom de 10x en adelante, pueden resultar algo irreales. Sin embargo, al mantenernos dentro del rango de 0,6x a 10x, el procesamiento de las fotos es bastante natural.

Una de las ventajas de contar con un sensor grande, aunque no alcance el tamaño de una pulgada, es la facilidad para desenfocar el fondo. En los ejemplos presentados, se puede observar claramente cómo, utilizando el zoom de 2x, se puede decidir enfocar el fondo, un café o un pan de muerto venezolano (delicioso) para resaltar lo que más interesa en cada situación.

En algunas ocasiones, puede que se desee tener todo en foco, pero para lograrlo se necesita un sistema de diafragma como el que ofrece el iPhone 18 Pro, o bien se debe recurrir a ajustes de software, lo cual no es posible en el modo manual.

No obstante, la combinación de un sensor grande, un buen tamaño de píxeles y un procesamiento adecuado permite capturar un gran nivel de detalle, incluso en condiciones de baja luminosidad. Esto se podrá comprobar durante la noche, pero en interiores también se comporta de manera excepcional.

Además, existen diferentes estilos fotográficos. Aparte de los que se pueden personalizar, hay algunos predefinidos, como el Zeiss Natural. En la imagen inferior, la de la izquierda corresponde al perfil Zeiss y la de la derecha al predeterminado. Es importante mencionar que no estoy seguro de cuál de las dos se ajusta más a la realidad.

La imagen con el perfil Zeiss presenta un poco más de textura, algo que se puede notar en el adoquinado, y parece aplanar un poco la foto. Sin embargo, la forma en que yo percibía la escena se asemejaba más a la del perfil predeterminado, especialmente con un cielo que ese día era de un color celeste intenso.

En definitiva, se trata de una opción creativa más que está disponible para el usuario, tal como mencioné al hablar de los perfiles, y se puede utilizar en cualquiera de los modos de captura.

Al analizar el gran angular, se observa que la consistencia en el cálculo del color, como la que se encuentra en un iPhone, no está tan presente. El HDR se calcula de manera individual en función del objetivo utilizado para tomar la foto, en lugar de hacerlo de forma conjunta para lograr esa uniformidad.

Aunque esto es un aspecto que se puede mencionar en un análisis, en el uso diario es algo que no se percibe a menos que, como yo, se realicen comparaciones de la misma escena. La imagen inferior muestra un acabado más realista en el 1x que en el gran angular, lo cual es evidente en la vegetación y en el cielo. Sin embargo, considero que el gran angular se desempeña de manera bastante efectiva.

Al ampliar las imágenes, se pierde detalle, ya que, a pesar de contar con 50 megapíxeles y una gran apertura que resulta más beneficiosa en condiciones de poca luz, el tamaño del sensor no es muy grande y necesita esforzarse más de lo habitual. No obstante, es importante destacar que se trata de un gran angular que se desempeña notablemente bien en el cálculo del HDR y que logra capturar fotografías con buen nivel de detalle, siempre que no se realice un aumento excesivo en la imagen.

A continuación, llegamos a mi cámara favorita de este modelo, que se encuentra entre mis preferidas en cualquier dispositivo móvil. Aunque el teleobjetivo no ofrece el factor sorpresa que tenía el P30 Pro de Huawei, ya que ese modelo dejó una huella en muchos de nosotros, las marcas chinas continúan refinando sus tecnologías año tras año, logrando que teleobjetivos que, en su configuración nativa, no son muy largos, se vuelvan cada vez más impresionantes. En el inicio de la competencia por los teleobjetivos en las gamas más altas, todos luchaban por ofrecer un zoom de 5x o 10x, pero actualmente la tendencia se ha estabilizado, y estamos viendo que muchos modelos se sitúan en un zoom de 3,5x, como es el caso del Vivo X500 Pro Max. Esto se debe a que los megapíxeles y el recorte del sensor permiten alcanzar distancias mayores, tanto de manera híbrida como digital, gracias al procesamiento de imágenes. El teleobjetivo nativo de 85 mm de este dispositivo es, sin duda, espectacular.

En una fotografía de un gato, quise resaltar los ojos, y gracias a la apertura y la distancia focal del objetivo, se logra un desenfoque atractivo de las patas y el pelaje del cuello. Este objetivo está diseñado para capturar objetos lejanos, pero también permite destacar elementos en primer plano gracias a su enfoque cercano. Este efecto se observa claramente en la imagen.

El 'bokeh' que genera es muy atractivo, y no es necesario estar cerca del objeto para conseguir ese desenfoque característico. Este objetivo ofrece la posibilidad de experimentar y resulta muy divertido y versátil. Desde un punto de vista creativo, brinda opciones excepcionales, y si se desea utilizarlo para fotografía de productos en un negocio, su rendimiento es sobresaliente. Por ejemplo, en la imagen de una tarta, el resultado es mucho más atractivo para una carta que cualquier imagen generada por inteligencia artificial.

En lo que respecta a la inteligencia artificial, al pasar del 10x y adentrarnos en distancias más extremas, como 20x, 30x o incluso 50x, el rendimiento del móvil es notable, aunque dependerá del objeto que se esté fotografiando. En el caso de un edificio, la calidad de la imagen se mantiene, pero al capturar a mi perra, se puede notar que el procesamiento es muy natural a 3,5x. Sin embargo, al aumentar digitalmente hasta distancias extremas, se empieza a observar que el pelaje aparece con un aspecto muy "dibujado".

La fotografía tomada es completamente válida y, si decides compartirla en redes sociales, la compresión que aplican estas plataformas hará que las diferencias sean casi imperceptibles. Sin embargo, he notado un detalle al fotografiar animales que podría mejorarse a nivel de software, ya que se podría reducir un poco la agresividad en el procesamiento. En cuanto al rendimiento del HDR, no solo en la cámara principal y el gran angular, el teleobjetivo también cumple con un buen desempeño. En una escena complicada, donde las hojas estaban completamente a contraluz bajo un sol intenso, no estaba seguro de cómo resolvería la situación, pero el resultado fue satisfactorio.

Al disparar a 3,5x y 10x, el nivel de detalle que se obtiene es notable, gracias a los 200 megapíxeles del dispositivo, que logran un cálculo de colores y una representación de la escena muy precisa. Además, el teleobjetivo permite capturar imágenes a resolución completa. Aunque el archivo resultante es pesado, la posibilidad de ampliar la imagen al 100% revela una gran cantidad de detalles. Por ejemplo, en la fotografía de una rosa, la textura de los pétalos es sorprendente, ya que se reproduce con gran fidelidad. No obstante, debo señalar que disparar a resolución completa no siempre es necesario, a menos que se tenga la intención de ampliar o reencuadrar la imagen posteriormente.

Un ejemplo ilustrativo de esto es la comparación entre dos imágenes: la de la izquierda fue tomada en modo automático y la de la derecha a 200 megapíxeles. En la imagen de 200 Mpx, el HDR presenta un desafío adicional, aunque logra evitar que la lámpara se queme. Sin embargo, la imagen se asemeja mucho a la de la izquierda. Si la intención es ampliar la imagen, es preferible disparar directamente con el zoom máximo deseado. En la imagen inferior izquierda, la inteligencia artificial ha generado una interpretación, mientras que la de la derecha es un recorte al 100% de la foto que captura la cámara de 200 megapíxeles. A pesar de los errores de la IA, es evidente que una de las imágenes es más útil que la otra.

En cuanto al modo retrato, el teleobjetivo se destaca en el uso diario, ofreciendo un rendimiento excepcional, además de un procesamiento muy bueno tanto del cabello como de la piel. Personalmente, no suelo apreciar cómo los teléfonos móviles de marcas chinas manejan la representación de la piel, ya que los estándares de belleza con los que han sido entrenados tienden a reflejar un público asiático, que es diferente al occidental. Sin embargo, Vivo es una de las empresas que ha trabajado para ajustar el tono de las pieles en sus lanzamientos globales, y se puede notar esta mejora.

Al disparar en modo automático sin activar el modo retrato, se logra un desenfoque de fondo natural bastante atractivo. Sin embargo, al utilizar el modo retrato, se acentúa ese efecto 'bokeh' y se mantiene un detalle notable en el cabello. No se observan cortes bruscos en la imagen, y el procesado realiza un trabajo muy delicado. Se puede notar que el desenfoque natural se aprovecha para calcular el 'bokeh'. Aunque mi piel aparece algo más anaranjada, esto no oculta imperfecciones, algo que era común en modelos anteriores.

En cuanto a la fotografía nocturna, la combinación de sensores y el procesado superan la prueba de fuego. No todos los teléfonos móviles de 1.500 euros logran capturar bien una escena como esta. El cartel que resalto brilla intensamente, y muchos dispositivos resuelven la situación con el zoom 1x, pero tienden a quemar la imagen al usar el gran angular. Aunque no es perfecto, el resultado es completamente utilizable. Además, el cielo se presenta negro, tal como era esa noche, y todos los elementos muestran un gran nivel de detalle. Puede que el gran angular tenga un aspecto más lavado, pero aun así, ambas fotos están a la altura de lo que se espera de este rango de gama.

En el caso de los telefoto, ya estamos acostumbrados a que ofrezcan un excelente rendimiento, y en esta ocasión, una imagen habla más que mil palabras, mostrando las imperfecciones cobrizas de la figura y la textura de la pared de manera efectiva. Otra demostración del buen trabajo del gran angular se observa en esta escena. La fotografía superior fue tomada con el lente principal y la inferior con el gran angular. No se aprecian reflejos en la lente, algo que sí se puede notar en el vídeo, y la textura es adecuada en una situación complicada como esta, sin fuentes de luz quemadas.

Aquí es donde la apertura f/2 y el procesado destacan, aunque, como mencioné, el tamaño del sensor no es extremadamente grande, lo cual es habitual en los grandes angulares.

Al pasar a la cámara frontal, las buenas sensaciones del procesado se mantienen tanto en el modo automático, que gestiona bien el HDR, aunque presenta algunas dificultades con los colores y el procesado de la textura, como se puede observar en los árboles del fondo, como en el modo retrato. Nuevamente, no se notan cortes bruscos en el cabello, incluso en situaciones como la mía ese día, con varios pelos al viento. Esto cierra la experiencia con una de las cámaras más completas que he probado en cuanto a fotografía.

En lo que respecta a la grabación de vídeo, el rendimiento también se mantiene en un nivel alto, aunque no se detallan aspectos específicos en este tramo.

En cuanto a la grabación de vídeo, el Vivo X500 Pro Max ofrece especificaciones destacadas, incluyendo la posibilidad de grabar en 8K, así como en 4K a 240 fps, con soporte para Log y Dolby Vision. También se puede grabar en 4K a 120 fps en 10 bits. Sin embargo, para aprovechar al máximo estas capacidades, es necesario utilizar el modo manual, ya que en el modo automático, que es el que se emplea con mayor frecuencia, los resultados son considerablemente inferiores en comparación con las fotografías.

Durante la prueba de estabilización en un día soleado, se observó que los colores presentaban un tono algo apagado y, además, había cierta trepidación en las imágenes. Esto sugiere que el sistema de estabilización óptica (OIS) parece estar constantemente asistido por la estabilización electrónica (EIS), lo que genera artefactos en la imagen. En condiciones de poca luz, aunque la cámara principal se comporta de manera aceptable, el gran angular tiende a quemar las áreas que no se veían afectadas en las fotografías. Curiosamente, el objetivo que más destaca en este contexto es el de 3,5x, que utiliza una focal nativa de 85 mm.

Este objetivo es particularmente adecuado para grabaciones de vídeo que requieren un alto nivel de detalle, ya que está muy bien estabilizado. Además, permite grabar a 120 fps, lo que facilita la creación de efectos de cámara lenta y mejora aún más la estabilización. También es posible seleccionar un objeto para que el enfoque sea más fluido, lo que se complementa bien con esta focal.

En relación a los destellos mencionados anteriormente, se notan más en las grabaciones de vídeo que en las fotografías, incluso con la lente completamente limpia. Este fenómeno es común en muchos dispositivos Android, donde la calidad del vídeo aún no alcanza el nivel de los iPhone.

Para la grabación de contenido, además de las tomas con el objetivo de 85 mm, el dispositivo permite grabar en 4K con la cámara frontal, activando un modo que muestra texto en pantalla, similar a un teleprompter. Esta característica ha estado presente en varias generaciones y es grato ver que se ha mantenido.

Además de las opciones nativas que ofrece el teléfono, se incluyó un kit fotográfico que contiene dos teleconvertidores y una empuñadura. Es importante destacar que, si bien el móvil ya es una potente herramienta fotográfica y muy entretenida, el uso de estos accesorios eleva la experiencia a un nuevo nivel.

La empuñadura se fija de manera segura a la carcasa especial del dispositivo, que también incluye ranuras para colocar un enganche para el cuello. La sujeción se realiza mediante dos raíles y un seguro que hace 'clic', además del puerto USB, lo que garantiza que quede firmemente en su lugar una vez instalada.

El dispositivo permite un control más directo de los parámetros de la cámara sin necesidad de tocar la pantalla, además de funcionar como una power bank. Al conectarlo y pulsar el icono del rayo, el smartphone comenzará a cargarse. Esta dualidad resulta muy atractiva, ya que la empuñadura es útil incluso sin los teleconvertidores acoplados. Si optamos por usarla, es porque planeamos tomar muchas fotos, lo que ayuda a preservar la batería del dispositivo.

La empuñadura es extremadamente cómoda y proporciona una ergonomía ideal para aprovechar al máximo las capacidades de las cámaras. En cuanto a los teleconvertidores, Vivo ofrece en esta ocasión un modelo de 200 mm y otro de 400 mm ópticos, que pueden extenderse hasta los 1.600 mm en el caso del teleconvertidor más pequeño y hasta los 3.200 mm en el más grande. Aunque es posible aumentar la distancia con más aumentos digitales, se sugiere que el punto óptimo para cada uno es de 200 mm y 400 mm para el modelo pequeño, y de 800 mm y 1.600 mm para el modelo grande.

El teleconvertidor más grande presenta un problema de vibración excesiva a la distancia nativa de 400 mm, algo que no ocurre al utilizar el 800 mm, donde se activa un estabilizador digital más efectivo. Esto tiene sentido, ya que el teleobjetivo del móvil cuenta con estabilización óptica (OIS), pero al añadir un elemento tan grande y pesado sin estabilización óptica, cualquier pequeña vibración se refleja en la imagen. Sin embargo, a partir de los 800 mm, el estabilizador digital (EIS) entra en acción, lo que soluciona este inconveniente.

En lo que respecta a la calidad de las fotos, los resultados son sobresalientes. Cuando la apertura es de f/2,67, se está utilizando el teleconvertidor corto, y cuando es de f/2,8, se trata del largo. Esta distinción es importante para identificar las diferencias en las imágenes, aunque también se indicará en la descripción de cada foto. En resumen, se logra un excelente nivel de detalle y una profundidad de campo mínima.

Por ejemplo, en una imagen capturada con el teleconvertidor de 85 mm, se notaba que las patas y el pelo del cuello se difuminaban. En esta ocasión, el morro no está perfectamente enfocado, y el pelo de la cabeza tampoco lo está, concentrando todo el detalle en uno de los ojos. El nivel de detalle alcanzado con estos objetivos es impresionante, y el efecto 'bokeh' es aún más espectacular, describiéndose como "cremoso". Este estilo, donde los objetos parecen pegatinas sobre un fondo, es algo que se logra sin esfuerzo con los teleconvertidores ofrecidos.

En las pruebas realizadas, se destacan ejemplos de fotografías de flores capturadas con el teleobjetivo de 400 mm. En la distancia focal nativa, la calidad de imagen es aceptable y la falta de estabilización no es evidente, gracias a que las condiciones de luz son favorables y el dispositivo ha tomado la imagen a 1/100. Sin embargo, al aumentar la distancia focal, se puede apreciar con mayor claridad el detalle que se está capturando y la suavidad del fondo desenfocado. Lamentablemente, no se logró capturar a la abeja en vuelo a esa velocidad, lo que habría sido un cierre perfecto para la serie de pruebas.

La distancia de 800 mm se considera el punto óptimo del teleconvertidor largo, y el 1.600 mm sigue siendo sorprendente para un dispositivo móvil. Aunque sé que fui yo quien tomó la imagen, si no lo supiera, podría pensar que fue capturada con una cámara profesional. En la distancia máxima disponible en el carrusel de opciones, la situación cambia drásticamente; enfocar se vuelve extremadamente complicado y el movimiento del dispositivo afecta la calidad de la imagen, resultando en una pérdida de detalle.

La diversión de lograr desenfoques es notable, y al combinarlo con un estilo más personalizado que incluye textura y grano, así como experimentando con el modo en blanco y negro y los diferentes niveles de bokeh que ofrece Zeiss, se obtiene una de las cámaras más impresionantes que se han probado en un smartphone. En cuanto al modo retrato, se concluye que no es necesario utilizarlo, ya que el desenfoque natural proporcionado por los dos teleconvertidores es suficiente para destacar al sujeto del fondo.

No se puede dejar de lado la grabación de vídeo. Filmar con una distancia focal tan larga presenta complicaciones, no solo por la necesidad de estabilización, sino también por la facilidad con la que se puede perder de vista el objeto a grabar. Para tomas estáticas, el rendimiento es adecuado, especialmente si se utiliza un trípode, cuyo enganche se incluye en el paquete. Cuando las condiciones de luz son óptimas, las grabaciones resultan ser bastante espectaculares.

Al concluir el análisis del Vivo X500 Pro Max, queda la sensación de haber realizado una de las pruebas más gratificantes. Se evalúan numerosos dispositivos móviles, pero pocos ofrecen tantas posibilidades y dejan una impresión tan duradera como este modelo. Es uno de esos teléfonos que generan descontento al recibir la notificación de que debe ser devuelto a la marca, ya que realmente invita a seguir explorándolo en el día a día.

Este año ha sido notable, con una variedad de teléfonos móviles que encantan a los aficionados a la fotografía. Aunque en esta ocasión el rendimiento en vídeo no sea el mejor, la calidad fotográfica es casi impecable, gracias tanto a las capacidades del dispositivo como a las opciones que ofrecen los teleconvertidores. Las propuestas de marcas como Vivo, Oppo y Honor permiten que los smartphones sean mucho más versátiles de lo que ya son. Si en su momento hubiera existido una oferta como esta al adquirir mi apreciada Fuji XT20, lo habría considerado seriamente. Aunque los móviles no alcanzan el nivel de uno de mis objetivos que tiene un costo similar al de estos dispositivos, sin duda son mucho más funcionales y versátiles en comparación.

Este modelo representa la evolución de lo que ya se vislumbraba con el veterano X80 Pro. Me detengo en la fotografía porque, en todos los demás aspectos, el Vivo X500 Pro Max cumple a la perfección con las expectativas que tenemos de un smartphone de gama premium. La pantalla es impresionante, con colores vibrantes, un brillo adecuado y un lector de huellas ultrasónico que responde con rapidez. El diseño del dispositivo irradia una sensación de "premium" en cada detalle, y aunque su rendimiento no sea el mejor de su categoría, se comporta adecuadamente tanto en juegos como en el uso de la cámara, lo que es fundamental para los usuarios exigentes.

La batería permite olvidarse del cargador durante dos días de uso intensivo, una característica muy valorada por los usuarios que requieren autonomía. Aunque cada aspecto tiene sus particularidades, como se ha mencionado previamente, se observa una tendencia similar a la de los videojuegos, donde los lanzamientos recientes suelen obtener calificaciones altas, generalmente de notable para arriba. El año 2026 se presenta como un periodo en el que los fabricantes no están lanzando smartphones premium con fallas evidentes, lo que nos lleva a explorar a fondo cada dispositivo para ofrecer análisis más completos. Esto asegura que, independientemente del modelo que elijas, puedes tener la confianza de que es un excelente dispositivo que se adapta a las necesidades del usuario moderno.

En este caso, esto es aún más cierto si tu interés principal es la fotografía, ya que el Vivo X500 Pro Max se destaca en este aspecto y promete satisfacer a los entusiastas de la imagen.

Fuente original: Xataka.

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