
TSMC diversifica su inversión en EE. UU. entre Arizona y Texas
Techinfo


Avances en el campus de Arizona
La construcción del complejo de fábricas de TSMC en Arizona es monumental. Su primera planta de producción de semiconductores comenzó a operar hace dos años, aunque no logró la fabricación a gran escala en el nodo N4 (4 nm) hasta el año pasado. Este es solo el inicio, ya que la segunda planta está programada para entrar en funcionamiento en 2028, enfocándose en la producción de circuitos integrados en los nodos N3 (3 nm) y N2 (2 nm). La tercera fábrica, que se espera esté lista hacia finales de esta década, se dedicará a la producción de chips en el nodo N2 (2 nm) o incluso en un nodo más avanzado. Estas instalaciones son esenciales para que Estados Unidos disminuya su dependencia de los semiconductores asiáticos, lo que sugiere que los obstáculos actuales en la construcción serán superados.
Este proyecto no solo tiene un impacto significativo en Estados Unidos, sino que también es crucial para TSMC. El campus en Phoenix permitirá a la empresa responder de manera más efectiva a la creciente demanda de circuitos integrados para aplicaciones de inteligencia artificial (IA). Además, diversificar su infraestructura fuera de Taiwán representa una estrategia de precaución ante posibles conflictos con China. Este contexto ha llevado a TSMC a considerar la creación de un segundo gran centro de fabricación de chips en territorio estadounidense.
Texas como nuevo destino
Texas se presenta como un estado atractivo para la expansión de TSMC, gracias a su ecosistema de fabricación de semiconductores consolidado. Empresas como Samsung y Texas Instruments operan fábricas significativas en ciudades como Austin, Taylor, Dallas, Richardson y Sherman. Además, el proyecto Terafab de Elon Musk, que se espera se ubique en Austin, contempla la construcción de dos grandes líneas de producción de chips, una para Tesla y otra para SpaceX. La presencia de estas plantas ha fortalecido la cadena de suministro en la región, lo que resulta muy atractivo para TSMC.
Aunque la posibilidad de un nuevo campus en Texas está tomando forma, su materialización dependerá en gran medida del apoyo del Gobierno de EE. UU. La compañía taiwanesa asume una parte considerable de los costos de sus nuevas instalaciones, pero los incentivos fiscales son fundamentales para llevar a cabo estos planes. En contraste, TSMC también está desarrollando una fábrica en Dresde, Alemania, que costará más de 10.000 millones de euros, pero no se prevé una expansión adicional en Europa por el momento.
Fuente original: Xataka.


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