La evolución de la fibra óptica: de 150 a 300 Mbps en solo siete años

La velocidad básica de fibra óptica ha aumentado a 300 Mbps, superando las expectativas de 2019 sobre las necesidades de un hogar promedio. Este cambio plantea interrogantes sobre el uso real de este ancho de banda.
Celulares07 de noviembre de 2026TechinfoTechinfo

En el ámbito de la conectividad, la premisa de que "cuanto más ancho de banda, mejor" es comúnmente aceptada, aunque persiste la interrogante sobre si realmente estamos contratando más capacidad de la que necesitamos en nuestra vida cotidiana. Esta cuestión fue planteada en 2019 por Pedro Serrahima, quien en su cuenta de Twitter (actualmente conocida como X) desafió a los usuarios a identificar actividades en el hogar que requirieran más de 150 Mbps. Siete años después, la fibra básica de proveedores como O2 y Movistar ha alcanzado los 300 Mbps, el doble de lo que Serrahima consideraba suficiente en aquel momento. Esto implica una velocidad teórica máxima de descarga de aproximadamente 37,5 MB/s, una cifra que puede ser difícil de maximizar para un usuario promedio, aunque no es imposible. A continuación, exploramos las ventajas y desventajas de contar con un mayor ancho de banda en actividades como descargas, streaming y videojuegos.

Según Pedro Serrahima, quien en ese entonces ocupaba el cargo de director de O2 España y que ya no forma parte de Telefónica, 150 Mbps deberían ser más que suficientes para satisfacer las necesidades de cualquier hogar. Esta cifra representa la mitad de lo que actualmente ofrece la compañía en su plan de fibra más básico, que se sitúa en 300 Mbps, y apenas un 15 % de su capacidad máxima actual, que alcanza 1 Gbps simétrico. Además, hay que considerar que otros proveedores ya están comercializando velocidades de hasta 10 Gbps. La discusión sobre el ancho de banda se reavivó cuando un usuario de Twitter, identificado como @DekkaR, comentó en un hilo sobre el bono de 5 GB gratis de O2, sugiriendo que la única mejora que faltaba era aumentar la velocidad de la fibra a 600 Mbps. La respuesta de Serrahima no tardó en llegar. Entre las respuestas que recibió se mencionaron usos como copias de seguridad en la nube, mejoras en el rendimiento de los videojuegos en línea y descargas de contenido. Sin embargo, Serrahima desestimó todas estas opciones. Es importante recordar que 300 Mbps (megabits por segundo) equivalen a unos 37,5 MB/s en teoría, aunque en la práctica la velocidad real suele ser un poco inferior debido a la manera en que se transmiten los datos a través de la red. Serrahima utilizó precisamente los 300 Mbps simétricos que ofrecía O2 en ese momento como base para su ejemplo de descarga, argumentando que con esta velocidad se pueden alcanzar los 30 MB/s necesarios para descargar un archivo de 1 GB en tan solo medio minuto. Sin embargo, parece que eventualmente las razones expuestas lograron convencer a Serrahima, ya que O2 decidió duplicar la velocidad de su fibra a 600 Mbps en febrero de 2020, aproximadamente tres meses después de la conversación inicial.

El cálculo sobre el ancho de banda es correcto, pero es indiscutible que el principal beneficio de contar con un gran ancho de banda radica en la velocidad de subida y descarga. Cuanto mayor sea el ancho de banda, menos tiempo se requerirá para completar la transferencia de archivos, ya sea al descargarlos o al subirlos.

Las transferencias de archivos son el área donde se maximiza el uso del ancho de banda elevado. Esta situación se presenta en múltiples escenarios donde se requiere subir o bajar archivos de gran tamaño, una necesidad que se ha vuelto cada vez más habitual, incluso sin considerar la descarga de contenido. Por ejemplo, se pueden mencionar copias de seguridad completas del disco duro, videos y fotos en su calidad original, o cualquier archivo que pese varios cientos de megabytes que se necesite transferir de un lugar a otro en la red.

Es importante tener en cuenta que para aprovechar un mayor ancho de banda, el servidor de origen o destino debe ser capaz de proporcionar un flujo superior a los 37,5 MB/s teóricos que corresponden a una conexión de 300 Mbps. Esto puede resultar un poco más complicado, aunque no es imposible de lograr.

El método para maximizar la velocidad sigue siendo el mismo que se utilizaba en los inicios del ADSL: conectar a varios servidores para multiplicar la velocidad de descarga. En el pasado, esto se hacía mediante gestores de descarga, pero hoy existen métodos más avanzados, como el protocolo BitTorrent. Este último tiene aplicaciones que van más allá de la piratería; por ejemplo, en el pasado, plataformas como Facebook y Twitter lo utilizaron para distribuir archivos y código entre sus servidores.

Es poco probable que un único servidor logre aprovechar todo el ancho de banda disponible, pero al sumar múltiples fuentes, no es particularmente difícil superar los 37,5 MB/s que corresponden a una conexión de 300 Mbps simétricos.

Para ilustrar, una película de 1 GB tardaría aproximadamente 29 segundos en descargarse con una conexión de 300 Mbps, 14 segundos con una de 600 Mbps y alrededor de 9 segundos con una de 1 Gbps. Esto, por supuesto, asumiendo que se mantenga la velocidad máxima durante toda la transferencia.

En cuanto al streaming, Serrahima mencionó en su tuit que un video en calidad Ultra HD 4K requiere aproximadamente 25 Mbps para poder reproducirse (actualmente, Netflix recomienda 15 Mbps). En este sentido, es poco probable que un ancho de banda de 300 Mbps resulte insuficiente para el streaming, aunque no es imposible que esto ocurra. Al igual que en las descargas de archivos, la clave radica en cuántos usuarios están utilizando la misma conexión simultáneamente y qué actividades están realizando.

Por ejemplo, si cuatro personas están viendo vídeos en streaming en calidad 4K, el consumo de ancho de banda puede oscilar entre 60 y 100 Mbps, dependiendo de la cifra que se considere. Esto representa hasta un tercio de los 300 Mbps disponibles. Para aprovechar el resto de la capacidad, se necesitarían otros usos simultáneos, como un ordenador descargando una actualización de Windows o un teléfono móvil realizando una copia de seguridad de sus vídeos en la nube.

Es cierto que el ejemplo anterior puede parecer un poco exagerado, ya que es poco probable que cuatro personas vean vídeos en streaming a la máxima calidad al mismo tiempo, y además, que el router tenga la capacidad de soportar esa demanda. En la actualidad, sigue siendo complicado utilizar un gran ancho de banda en un hogar únicamente a través del streaming. El juego en la nube, que prometía cambiar esta situación, avanza con dificultades: Google cerró su servicio Stadia en enero de 2023 y Xbox ha limitado, a partir de noviembre, el juego por streaming de Game Pass Ultimate a 15 horas al mes.

En lo que respecta a los juegos online, el uso del ancho de banda se limita principalmente a la descarga de contenido específico durante las actualizaciones o cuando se juega en un mapa que no se tiene previamente descargado. En los juegos multijugador, la cantidad de datos enviados es relativamente baja, aunque la frecuencia de envío es alta. Lo más relevante en el ámbito de los juegos en línea es la baja latencia.

Esta latencia, que a veces se denomina ping, es el tiempo que transcurre desde que se pulsa el botón de disparo hasta que el personaje realmente dispara. Este tiempo no variará si la conexión es de 300 Mbps, 600 Mbps o 1 Gbps, a menos que existan otras diferencias entre las conexiones más allá del ancho de banda.

Fuente original: Xataka Móvil.

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