Nuevas investigaciones revelan sorprendentes habilidades cognitivas en ajolotes

Un estudio reciente sugiere que los ajolotes, una especie en peligro crítico de extinción, podrían poseer capacidades cognitivas más avanzadas de lo que se pensaba. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz han diseñado un experimento para explorar estas habilidades.
Curiosidades15 de octubre de 2026TechinfoTechinfo

El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) ha sido objeto de diversas investigaciones biomédicas y de desarrollo debido a su notable capacidad para regenerar tejidos y, en algunos casos, partes de su cerebro. Sin embargo, el conocimiento sobre sus capacidades cognitivas ha sido limitado hasta ahora. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) ha comenzado a cambiar esta situación al sugerir que estos anfibios podrían tener habilidades sorprendentes en el ámbito cognitivo.

En el marco de esta investigación, los científicos diseñaron un experimento sencillo pero eficaz para determinar si los ajolotes poseen habilidades cognitivas comparables a las que se han documentado en otras especies de anfibios. Investigaciones anteriores han demostrado que salamandras, ranas y renacuajos son capaces de discriminar entre cantidades numéricas, lo que les permite identificar el número de individuos en un grupo de presas o de miembros de su propia especie. Sin embargo, la mayoría de estos hallazgos provienen de ensayos de observación que se basan en las capacidades visuales de los animales estudiados.

A diferencia de estas otras especies, los ajolotes presentan una visión deficiente, lo que limita la efectividad de los análisis visuales para evaluar su cognición. Por esta razón, los investigadores optaron por un enfoque diferente, centrado en los patrones de movilidad de los ajolotes y en los comportamientos que exhiben en su hábitat natural. Estos anfibios, que son endémicos de México, habitan en ambientes acuáticos poco profundos, con corrientes lentas, abundante vegetación y fondos fangosos. Estas condiciones les exigen desplazarse entre obstáculos y atravesar espacios estrechos, lo que se convierte en un factor clave para su supervivencia.

Según el estudio, que fue publicado en la revista Animal Behaviour, la capacidad de distinguir el tamaño de las aberturas por las que pueden pasar es fundamental para los ajolotes, ya que les permite evitar lesiones, no quedar atrapados y no atraer la atención de posibles depredadores. Con esta necesidad de diferenciar entre espacios como punto de partida, los investigadores evaluaron las habilidades cuantitativas de estos anfibios. El experimento se llevó a cabo observando el comportamiento de 24 ajolotes de siete meses de edad que se mantenían en cautiverio, bajo condiciones controladas de iluminación, temperatura y oxigenación.

Los ajolotes, que presentan una longitud promedio de 16 centímetros, permanecieron en sus tanques habituales, aunque con una modificación importante: cada contenedor fue dividido por un panel que contaba con dos agujeros circulares de diferentes tamaños, ambos lo suficientemente amplios para permitir el paso de los animales sin riesgo de lesiones.

El experimento incluyó seis combinaciones de aberturas, con diámetros que variaban entre 3.5 y 6.2 centímetros, con el objetivo de determinar si los ajolotes podían distinguir entre diferencias pequeñas y grandes. Cada combinación fue evaluada durante un periodo de tres días, alternando las posiciones de los agujeros para evitar que los animales eligieran uno simplemente por su ubicación. La evaluación se extendió a lo largo de 18 días, durante los cuales se registraron sus movimientos para contabilizar cuántas veces cruzaban cada orificio.

De los 24 ejemplares, dos fueron excluidos del análisis final debido a que sus movimientos durante las pruebas fueron considerados poco significativos. Con los 22 ajolotes restantes, los investigadores llevaron a cabo un análisis de 120 ensayos y encontraron que los animales atravesaron el agujero más grande en mayor cantidad de ocasiones que el pequeño en todas las combinaciones evaluadas.

Esta preferencia se mantuvo incluso cuando la diferencia entre las dimensiones de las aberturas era relativamente pequeña, lo que sugiere que los ajolotes tienen la capacidad de distinguir variaciones sutiles en tamaño. Además, los investigadores examinaron si las elecciones de los ajolotes dependían de la diferencia en las superficies de los agujeros y del área total que ambos sumaban. Los resultados indicaron que, a medida que aumentaba la diferencia de superficie entre las dos aberturas, se acentuaba la preferencia por la más grande.

Sin embargo, también se observó que esta tendencia disminuía cuando ambos agujeros tenían una superficie mayor. Esto sugiere que la elección de los ajolotes no se basaba únicamente en identificar cuál era el más grande, sino que también estaba influenciada por las dimensiones de las dos aberturas en conjunto.

Dado que la vista de los ajolotes es deficiente, surge la pregunta de cómo logran desplazarse. Uno de los hallazgos más significativos fue que esta preferencia por el agujero más grande se mantuvo incluso en condiciones de poca luz. A pesar de que los desplazamientos disminuyeron en ausencia de iluminación, los ajolotes continuaron eligiendo el agujero más grande con mayor frecuencia.

La investigación no logra determinar con precisión los mecanismos sensoriales o cognitivos que les permiten a los ajolotes percibir las diferencias entre las aberturas en diversas condiciones de iluminación. Sin embargo, los resultados refuerzan la idea de que estos anfibios no dependen únicamente de la vista para orientarse en su entorno.

"Fue sorprendente que pudieran distinguir entre aberturas en completa oscuridad. Esto demuestra que la visión no siempre es esencial para este tipo de tareas, especialmente cuando está limitada por razones taxonómicas o ambientales", afirmaron los etólogos Oxána Bánszegi, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Péter Szenczi, del Instituto Nacional de Percepción y Recursos de la Fauna y la Flora (INPRFM), quienes son los autores del estudio.

Los expertos sugieren que, para moverse y reconocer obstáculos en condiciones de baja visibilidad, los ajolotes podrían estar utilizando un sistema sensorial conocido como línea lateral. Este sistema les permite detectar movimientos en el agua, variaciones de presión y vibraciones en su entorno.

Además, los investigadores especulan que estos animales podrían poseer cierta capacidad para estimar las dimensiones de su propio cuerpo, lo que les facilitaría identificar y evaluar los espacios por los que pueden transitar con mayor facilidad.

En ambos casos, los científicos reconocen que se requieren más estudios para validar estas hipótesis. A pesar de esto, sostienen que sus descubrimientos amplían la comprensión sobre las capacidades cognitivas de los ajolotes y cómo estas podrían influir en su uso del hábitat, sus desplazamientos y sus interacciones con otras especies. Resaltan que este conocimiento también podría ser útil para mejorar las estrategias de conservación en cautiverio y apoyar las investigaciones sobre sus capacidades regenerativas.

"Comprender su comportamiento y sus capacidades cognitivas podría ser importante para su conservación, para mejorar su bienestar en cautividad e incluso para apoyar la investigación sobre su regeneración", concluyeron los autores del estudio.

Fuente original: WIRED Ciencia.

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